Los habitantes de mongolia, que eran nomadas, requerian unas tiendas adecuadas para protegerse del frio, además de ser fáciles de transportar. Todas estas condiciones son las que cumple la yurta, que todavía hoy se sigue construyendo no solo en Mongolia, sino también en otros países.
El tamaño de estas viviendas variaba en función del número de miembros de la familia. El interior estaba dividido, por medio de cortinas con una abertura en lo alto de la tienda, que servia para cocinar y también para dar luz y calor.
Los materiales empleados han ido cambiando a lo largo del tiempo, se han utilizado lana, madera y pieles de los animales.
La palabra yurta significa “trozo de tierra donde se vive”.
Una yurta consta de los siguientes elementos: